El hombre pensaba en ella mientras dormía, para así poder decir que soñaba siempre con los angelitos. El hombre iba a donde ella le pedía, porque con ella, hasta el cielo, hasta el infierno, en lo malo y lo bueno. El hombre era distinto, pensaba raro pero siempre tenia la excepción con ella, porque ella era distinta a las demás, era parte de él, tan intima como la conciencia. El hombre la amaba en silencio, disfrazaba ese amor en una "amistad" ella sabia que no era así, que ningún hombre se obsesiona tanto por y con una amiga.

El hombre sabia que ese amor tenia limites, los que ella ponía, los que ella sabia que la mantenían alejada de él hasta cierto punto. El hombre imaginaba el día en que eso dejara de ser imposible y llegara a ser lo que con pocas letras pero muchos recuerdos, momentos, llanto y sonrisas habia sido, esa grata experiencia de quererla día y noche, en medio de la lluvia de la cotidianidad, en medio del mundo colmado de demonios, en el que ella, siempre brilla, incluso más que sus ojos, espectaculares como el día en que se pueda evitar la muerte de "el hombre" sin que el final de esta historia cambie.

Es por ella, es por esa mujer, ella lo sabe.

"La mujer fue creada de la costilla del hombre; no de su cabeza para superarlo, ni de sus pies para pisotearlo. Fue hecha de su costado para ser igual, debajo de su brazo para ser protegida, y, muy cerca de su corazón para ser amada"

Es para ella esta historia.